15 de abril de 2009

El Ultimo de la noche.

No se a que atribuirle esa sensación, tal vez a mi cuerpo, tal vez a mi cerebro ó tal vez resultaba fascinante el hecho de saber que era el ultimo de la noche.

¿El ultimo de la noche?

Alternaba la visión de mis ojos, abría el derecho, cerraba el izquierdo, cerraba el izquierdo y abría el derecho y así sucesivamente durante un largo tiempo, mientras recordaba, la sensación de ese ultimo.

La música siguió sonando durante horas, aunque no me explico por que, y Pablo sonó magistral, como si cantara bajo los mismos efectos en los que yo me encontraba.

Tu aparecías y desaparecías, es decir, con el ojo izquierdo desaparecías y con el derecho ahí estabas otra vez y si habría los dos ojos salias expulsada hacia atrás, lejos, tan lejos que te perdía de vista y mi mente empezaba a vagar, se trepaba por las cortinas, deambulaba por el techo y las paredes, se colgaba de los focos que tenían una luz tan brillante que me obligaban a cerrar los ojos y en esa obscuridad donde solo los olores y los sonidos se hacen presentes, llegaba a mi la sensación y el sabor de ese ultimo de la noche.

La escena se repitió hasta que la música dejo de sonar y la obscuridad ya no provenía de mis ojos cerrados, la habitación había quedado obscura, tu ya no estabas frente a mi y una corriente de aire frío entro por la ventana solo para avisarme que ya era tiempo de dormir.


1 comentario:

  1. Aunque intentara hacerme una imagen o interpretación de lo que es en verdad el “último de la noche”, no llegaría a subir mas mi admiración por estas líneas que han inspirado a mi cerebro a sembrar las suyas. Me da un gusto saberte de esta manera y contar con que hay otra persona incomprendida y deprimida, quizá, que viene a desenvolverse en los espacios oscuros de la mente.
    Gracias por motivar mis palabras siempre. De usted yo he aprendido ahora si que la segunda parte de mi vida.
    Un abrazo

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